• Luis Antonio de Villena (incluído en la antología Aldea poética III - Haiku)

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  • Luis Eduardo Aute (incluído en la antología Aldea poética II - Poesía en acción)

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  • Paula Izquierdo (Incluída en la antología Lavapiés- Literatura mestizaje)

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  • Alicia Huerta - Delirios de persecución

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  • Javier Gutiérrez - Lección de vuelo

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  • Joaquín Simón Martínez - 1957

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  • Espido Freire (Incluída en Lo del amor es un cuento II)

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  • Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus

    Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus


Entrevista a:


Jesús Benítez Benítez

Jesús Benítez Benítez

Nacido en Madrid en 1957, escritor. Es abogado y ha ocupado cargos en empresas, asociaciones y fundaciones de diferentes ámbitos, con especial dedicación al medio ambiente, la investigación, la cultura y los ferrocarriles. Ha trabajado profesionalmente en los ámbitos de los recursos humanos, la contratación y el patrimonio público. Durante años ha sido docente en las materias jurídicas de su especialidad. Es pintor y dibujante y ha realizado diversas publicaciones de monografías y artículos en revistas especializadas. En el marco literario, ha publicado en colaboración, en 1983, la obra Guadarrama Paraíso Olvidado. Durante los años posteriores hasta la actualidad ha publicado las novelas Vértigo, El encuentro de una vida, en 2005; El proyecto del pasaporte planetario, en 2007; El juego, en 2008; Locuras, Óscar el loco y la profecía, en 2010; y Deseo, el proyecto eclipse, en 2013. En el año 2011 publicó una selección de su obra poética, El laberinto de los pensamientos imaginados; y en el año 2016 ha publicado la obra, en este caso de relatos, titulada Pueblo paraíso y otros relatos. En los próximos días publicará una nueva novela titulada El viejo del tren.

Trabajas en el mundo de los ferrocarriles. ¿De qué manera influye este hecho en la elección del espacio en tu novela El viejo del tren?

Suerte, talento y amigos. (Pero pueden variar, y también su orden).

¿Están todos los que son y son todos los que están?

En este caso mucho. En las obras que he publicado con anterioridad el ferrocarril no tenía un papel relevante. En esta ocasión, ocurre lo contrario. El relato de la novela El Viejo del Tren, se desarrolla en gran parte en un tren Alvia, como ejemplo de la modernidad, pero también en trenes convencionales de ancho métrico, que son reflejo del romanticismo, de su historia y de la belleza del tren. Mi deseo, entre otros, ha sido destacar la gran trascendencia histórica y social que ha tenido y tiene el ferrocarril en nuestras vidas.

¿Dentro de qué línea o tendencia literaria te definirías?

No me gustan las calificaciones en literatura y en general, pero si me tuviese que situar, a día de hoy, en algún apartado generacional, creo que me podría encontrar entre la literatura de la “diferencia” y la literatura de la “experiencia”. En mis obras, también investigo aspectos científicos actuales, literatura a la que se denomina “cuántica”. Intento unificar diversas corrientes defendiendo la trascendencia, en oposición a las corrientes propias del materialismo histórico, que promueven la primacía del interés social sobre la libertad creativa individual, pero al mismo tiempo, mis obras son eminentemente sociales. En realidad, no me identifico claramente con ninguna línea o tendencia literaria, pero sobre eso, quizás los críticos y lectores son los que deben opinar.

¿Qué es lo que te mueve a la hora de escribir tus novelas?

Antes he hecho mención a la trascendencia y creo que me impulsa mucho esa necesidad, la de trascender y compartir lo que es de verdad importante. Deseo salir de la mediocridad y transmitir, incluso partiendo del agnosticismo, que la trascendencia, lo trascendente, existe todos los días y que encontrarlo es extraordinario, más aún contarlo. Además, veo lo que vivo, lo que ocurre, como se mueven los valores sociales y los poderes y es necesario escribir sobre ello, dar a conocer lo que ocurre, tanto bajo una perspectiva social, como por la necesidad sensible de expresar emoción y dolor.

¿Bajo qué influencias crees que escribes? Dinos uno o dos de tus libros de cabecera…

Leo de un modo voraz. Normalmente estoy leyendo a la vez dos o tres libros. Bajo el punto de vista estrictamente literario y a pesar de entrar en el tópico, tengo que citar El Quijote, de Miguel de Cervantes, pero son tantos los autores que me influyen que no podría determinar uno en particular. Puedo citar en la historia divulgativa a José Manuel Fernández Álvarez; en la ciencia social, a Edgar Morín o a Sartre; en la poesía, a Machado; en el relato y novela a García Márquez, Cortázar, Pessoa… No sé, en realidad no tengo un libro de cabecera, salvo, desde mi agnosticismo y por su gran profundidad e interés, La Biblia. ¿Qué te parece?

¿Crees que la vida privada de un autor debe influir en el juicio que se hace de su obra?, ¿lo personal es político?

Bajo mi punto de vista, todo es política y sexo en el comportamiento humano, en sus distintas vertientes. La vida privada, la experiencia personal y la imaginada, influyen notablemente en el autor. En cada obra, aunque no sea biográfica, siempre está la personalidad del autor.

¿Has disfrutado del proceso creativo desde el primer momento, o has tenido momento de flaqueza?

Durante el proceso creativo no. La necesidad de crear es muy fuerte. Al menos en mi caso; distinto es el proceso de publicación, de divulgación, de distribución y de venta. En nuestro país son unos pocos los que dominan el mercado y lo que es peor, son precisamente, en la mayor parte de los casos, los menos interesantes. Tienes que invertir en tu obra y hay que elegir bien la editorial. Edición Personal te trata bien y cumple. Flaqueas no al crear, pero sí, a veces, al gestionar la publicación y sobre todo la venta.

¿Piensas que con más de una obra ya editada es más fácil abrirse camino?

Creo que sí. Un autor con bastante obra tiene evolución, y esa evolución mejora su calidad y esa profundidad de la que a veces hablo. Escribir es un oficio que requiere mucha lectura y mucha insistencia en la escritura, con la voluntad de matar párrafos cuando hace falta.
La experiencia en cualquier ámbito de la vida, siempre es importante.

¿Te has sentido fuerte y seguro trabajando mano a mano con la editorial, teniendo el proceso de la edición del libro en tus manos?

Sí. Con vosotros siempre he trabajado muy bien y sé que el resultado, el libro entre las manos, va a tener calidad. La confianza mutua también es importante.

¿Qué sorpresas nos tienes reservadas para un futuro próximo? ¿Estás trabajando ya en otro libro?

Siempre estoy escribiendo. Tengo otra novela en curso, un libro de poesía y he terminado un ensayo, que podría ya publicar. El ensayo, por ejemplo, es sobre la crisis de valores y la literatura, algo muy actual. La descripción histórica de las crisis y sus conclusiones, son sorprendentes, ahora y en la historia. Sin embargo, el proyecto más inmediato es la novela El viejo del tren, que está muy vivo y muy presente y que siempre, como no puede ser de otro modo, mira hacia el futuro. Es una obra de historia, de intriga, en algún momento negra. Una miscelánea de géneros literarios que se agrupan en una compleja estructura, que hace el relato sorprendente y emocionante.

¿Qué les dirías a los autores noveles que empiezan?

Que no pierdan la emoción, pero con los pies en el suelo. Que trabajen y se muevan, que cuando tienes un deseo de verdad, si luchas por él, es muy probable que lo consigas, y conseguir algo en literatura es sentirse bien con el libro en las manos. La fama y el reconocimiento son cosas que no tienen tanta importancia. Un buen escritor, no nos engañemos, no es ni mucho menos el que vende muchos ejemplares. Eso sí, si el escritor novel, lo que desea es mercantilizar su creación más allá de lo razonable y lógico, le anticipo que sufrirá mucho. No digo que no lo consiga, es posible, pero no lo pasará bien y, si es así, no vale la pena. En todo caso, la medida de las cosas se encuentra en su calidad y en el trabajo, o a la inversa, que es lo que da posibilidades de difusión en los círculos literarios que más interesan.