• Luis Antonio de Villena (incluído en la antología Aldea poética III - Haiku)

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  • Luis Eduardo Aute (incluído en la antología Aldea poética II - Poesía en acción)

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  • Paula Izquierdo (Incluída en la antología Lavapiés- Literatura mestizaje)

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  • Alicia Huerta - Delirios de persecución

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  • Javier Gutiérrez - Lección de vuelo

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  • Joaquín Simón Martínez - 1957

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  • Espido Freire (Incluída en Lo del amor es un cuento II)

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  • Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus

    Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus


Entrevista a:


Agustín Fernández Mallo

Agustín Fernández Mallo

Autor de Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas y ejerce en el ámbito de la física de las radiaciones nucleares con fines médicos. Se declara influido por Valente, San Juan de la Cruz, Giorgio Manganelli, Italo Calvino, Thomas Bernhard, Wittgenstein, o por la poesía japonesa clásica, así como por el movimiento musical europeo de los 80, la física de los sistemas fuera del equilibrio, y el cine norteamericano de serie B. Es fan de Sr. Chinarro.

Para empezar, nuestra enhorabuena, Nocilla Dream se presentó en noviembre, tres meses después es considerada por el Suplemento Cultural del diario El Mundo como una de las 10 mejores novelas del año y la mejor según la revista Quimera, ¿te lo crees o piensas que todo es un sueño?

Me lo creo, me lo creo. Lo que ocurre es que no deja de ser una sorpresa. Está bien porque es la prueba palpable de que pequeñas editoriales pueden sacar proyectos adelante si hay muchas ganas y el texto lo vale.

Pero antes de este gran éxito, ya habías publicado Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus (edición personal, 2001) ¿qué supuso en tu caso editar tu primer libro con edición personal?

Fue un momento importante. Era mi primer libro “presentable”, y la ilusión era brutal. Tuve muchos amigos, que estaban en el ámbito de las letras, que me ayudaron a moverlo y salieron críticas muy buenas en un par de revistas especializadas y en la prensa. Cosa que para una autoedición es algo bastante insólito.

¿Qué te resultó más atractivo?

Pues todo. El que me dejaran hacer el diseño. El que mi buen amigo Pere Joan, dibujante de cómic, me hiciera unas ilustraciones, y que otro amigo excelente, Eduardo Moga, un gran poeta, me hiciera el prólogo, y también la buena relación con Antonio Pastor y todo el equipo. Respecto a esto, permíteme que me extienda. Recuerdo que el año antes de publicarlo, estaba haciendo un viaje solo por la Península (vivo en Mallorca), iba de una manera errática, sin rumbo, salvo una parada que ya estaba pensada, en Madrid, para entrevistarme con Antonio. Y me cayó bien. Y así fue.

¿Cómo te sentiste la primera vez que viste tu libro a la venta en una librería?

Me sentí muy bien. Es una experiencia única. Ahora bien, me di cuenta inmediatamente de que con eso no bastaba, que eso sólo tenía que ser el principio de algo. Por lo menos había que seguir trabajando e intentándolo, investigando.

¿Qué ventajas tiene, a tu juicio, publicar en un sello independiente?

Las ventajas son que haces más lo que quieres, que puedes expresarte con más libertad, y que la gente que trabaja en ellos suele tener más ganas de hacer cosas arriesgadas. La desventaja es la de siempre: la distribución del libro. Un libro sin distribución, no existe.

Tu primer libro es una reflexión metalingüística muy cercana a la poesía (no me atrevo a llamarlo poemario), has colaborado con relatos para Lavapiés (Opera Prima, 2001) y con poemas para Aldea Poética III Haiku (Opera Prima, 2005), ¿cuándo te decidiste a dar el gran salto a la novela?

Fue algo espontáneo, no decidido. Un día me vi haciendo algo que no era poesía, y fui a por ello a tumba abierta, como había hecho siempre en la poesía, sobre todo porque creía que nadie me iba a publicar eso, y aún menos que iba a tener éxito, así hacía lo que me pedía únicamente mi pulsión creativa, sin trabas de ningún tipo; y mira, funcionó.

¿Cómo nació Nocilla Dream? He leído algo de un accidente en Tailandia, ¿de verdad ocurrió así?, eso ya es muy novelesco.

Sí. Yo odio viajar, pero fui a Tailandia y allí a mi chica y a mí nos atropelló una moto. Yo me rompí la cadera. Estuve 25 días en la cama de un hotel totalmente inmovilizado. Sólo veía la tele en canales extrañísimos orientales y escribía en un taco de hojas que había en la mesilla del hotel. Así escribí la novela. De una sentada, como casi siempre escribo todo, muy rápido. Fue una especie de efervescencia.

¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Además de publicar las otras dos partes del Proyecto Nocilla, (Nocilla Experience y Nocilla Lab), tengo un poemario del que estoy muy contento y que saldrá cuando lo veamos conveniente mi editor y yo. Ya veremos.

Ahora que ya eres un autor consagrado y que tu nombre está en todos lo medios, ¿has pensado en reeditar Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus (edición personal, 2001)?

No lo he pensado, todo sería cuestión de que algún editor me lo propusiera. Y bueno, eso de "consagrado", muchas gracias, pero está por ver.

Si en algún momento de tu futura y, seguro, larga carrera, no te dejaran publicar con total libertad lo que tu quieres, ¿volverías a decantarte por edición personal?

Bueno, francamente, eso es difícil. Yo aconsejo la autoedición sólo para un primer libro y en caso de que estés muy muy seguro de que el texto es bueno y va a funcionar. Supongo que hoy no tendría problemas en publicar con algún editor sin tener que poner dinero.

Danos tres claves para convertirte en escritor editado.

Buf, ni idea, no hay fórmulas. Yo creo que hay que encontrar la propia voz, y cuando llega es algo que uno mismo se da cuenta. No intentar imitar a nadie conscientemente. Lo de copiar estilos es una tentación que siempre hay al principio, y está bien, porque es una manera de aprender, pero después hay que olvidar a los maestros. Hay que leer a los clásicos, sí, pero para después olvidarlos. No pasa nada, siguen operando en el inconsciente. Es mejor leer poco y bien que mucho y mal.

¿Qué les dirías a los autores noveles?

Pues eso, que sigan su instinto y sólo su instinto. Si hay algo bueno, saldrá; tarde o temprano saldrá. Si no hay nada bueno, nunca saldrá por mucho que lean, por muchos talleres literarios que hagan, etc. La propia voz es lo único que cuenta. Yo con los años me doy cuenta de que escribo lo mismo que olfateé hace muchos años, cuando empecé. Ahora está pasado por el tamiz del aprendizaje, sí, pero la idea primitiva de lo que instintivamente quería hacer es la misma.

Tu libro de cabecera...

No sé. Desde El hacedor de Borges hasta los Axterix, pasando por Baudrillard. Todo el cosmos de uno debe poder entrar en la ficción. El caso es conseguir adaptarlo y que no chirríe. Y ahí estamos, amigos, intentándolo.