• Luis Antonio de Villena (incluído en la antología Aldea poética III - Haiku)

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  • Luis Eduardo Aute (incluído en la antología Aldea poética II - Poesía en acción)

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  • Paula Izquierdo (Incluída en la antología Lavapiés- Literatura mestizaje)

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  • Alicia Huerta - Delirios de persecución

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  • Javier Gutiérrez - Lección de vuelo

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  • Joaquín Simón Martínez - 1957

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  • Espido Freire (Incluída en Lo del amor es un cuento II)

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  • Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus

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Entrevista a:


Alicia Huerta

Alicia Huerta

Autora de Delirios de persecución

Alicia Huerta nació en Madrid, donde estudió Derecho y ejerció durante más de una década su profesión, relacionada con seguros y responsabilidad civil. Más tarde, vivió en Londres y Roma, ciudades en las que comenzó su actividad como traductora y escritora. Actualmente es columnista y redactora de cultura en el periódico El Imparcial.

¿Por qué decidiste editar tu libro y qué experiencia ha supuesto para ti hacerlo con edición personal?

La decisión no fue realmente mía. Mi padre había estado enfermo y, cuando se recuperó, una de las cosas que más ilusión le hacían era ver publicada una de mis novelas. Fue él quien llevó el manuscrito a edición personal. Con ellos, he aprendido muchas cosas, han estado a mi lado durante un proceso completamente desconocido para mí.

¿Crees que con una obra ya editada es más fácil abrirse camino?

Ahora pienso que no sólo es más fácil, es absolutamente imprescindible para dar a conocerla. Estoy convencida de que hay que dar el salto y que, por lo menos en mi opinión, no puedes permitirte dejar tu historia guardada en un cajón.

Abogada, traductora, periodista, pintora, escritora… Inquieta y curiosa. Claramente la creatividad es algo innato, pero la intención, la participación, las ganas por aprender, etc., ayudan a desarrollarla. En tu obra plasmas de alguna manera todas tus facetas. ¿Eres consciente de lo que has logrado?

Tengo mucha curiosidad por las cosas que me atraen, es verdad. Esto no quiere decir que piense en seguida que soy capaz de hacerlas, pero me cuesta quedarme parada cuando me brota la necesidad de plasmar algo en un lienzo, en una pantalla o donde sea. De lo único que soy consciente de haber logrado es de no abandonar un sueño y de no dejar de hacer las cosas que me salen de dentro por miedo a las dificultades. En todo caso, no me engaño, el camino es todavía muy largo. Y, además, mi abuela siempre decía que «quien mucho abarca, poco aprieta», de modo que intento centrarme en lo que estoy haciendo en cada momento.

La gente te adora; lo percibí en tu presentación y lo he comprobado en todas las críticas que te han hecho. Delirios de persecución se desborda en sentimientos y sensaciones, ¿puede ser ello reflejo de tu personalidad?

Me considero una privilegiada por la gente que me rodea. En todos los trabajos en los que he estado y en los países en los que he vivido, he tenido la suerte de toparme con personas de una gran calidad humana. Es cierto que, la mayoría de las veces, me muevo por sensaciones y sentimientos, pero lo importante es encontrarte con gente capaz de reflejarlos, igual que en un espejo de la vida.

Un tópico cierto y un tópico falso de la actividad del escritor.

Nos obsesionamos con la historia que queremos contar, con la vida de unos personajes ficticios que, en realidad, sí viven, primero en nuestro interior y, más tarde, en la mente de aquellos que nos leen. Creo que esto es bastante cierto. En cuanto al tópico falso, me cuesta creer que haya escritores que de verdad piensen que escriben únicamente para ellos, que no lo hagan para que los demás lo lean y que no les preocupen las críticas negativas.

Ahora que ya sabes que no es un sueño, ¿cómo se siente Alicia Huerta con un primer libro editado, en su mesilla y en la de muchas otras personas?

Me siento con unas ganas tremendas de ver ya el siguiente en muchas más mesillas, en los escaparates y en las manos de quienes van hacia el trabajo, olvidándose, por un momento, de sus preocupaciones para meterse en las de los personajes que he creado. Estoy ilusionada, pero saber que no es simplemente un sueño, en realidad, te lleva a ser consciente de todo el trabajo que ha costado y a no olvidar que las cosas llegan después de un largo proceso de horas sentada frente a una página en blanco, de noches sin dormir escuchando a los personajes que viven a través de ti.

Centrándonos en Delirios de persecución. Debemos felicitarte por haber sabido conducir la trama; no es fácil que entre tanta realidad, fantasía y delirios, no se cometa el error de perder el hilo e incluso, lo que es peor, de perder al lector. ¿Qué grado de complejidad te supuso conseguirlo?

Lo más complejo fue tejer la historia a base de miradas al pasado, sin que ello distrajera a la hora de seguir la trama de intriga que se desarrolla en el presente. También la fase de documentación fue larga, pero, sobre todo, la complejidad principal radicaba en padecer los sentimientos y los delirios de los personajes, algunos muy duros, para que resultaran plenamente creíbles.

¿Qué nace antes en tu obra: la historia que quieres contar o unos protagonistas que necesitan de una historia?

Siempre es alguno de los personajes el que llama a mi puerta, se presenta y empieza a contarme su historia. Yo me pongo a su servicio para darle forma y dosificarla, de modo que sea atractiva para el lector durante todas las páginas.

¿Qué sorpresas nos tienes reservadas para un futuro próximo? ¿Estás trabajando ya en un segundo libro?

Hay ya otra novela terminada. En realidad, la escribí antes de Delirios de persecución y espero que también encuentre pronto su camino para darse a conocer. Ahora estoy trabajando en una tercera y, aunque va bastante avanzada, aún quedan muchas cosas por contar para poder darla por terminada.

¿Ha sido ésta una de esas experiencias en las que se disfruta todo el proceso, desde el día que escribes la primera línea hasta ver tu obra en manos de otros, dispuestos a leerla, y no una experiencia que sólo alcanza su clímax en un momento puntual?

Sí, es un proceso en el que disfrutas desde el principio, lo mismo que se podría decir que sufres desde el principio. Los momentos de satisfacción y de desasosiego se van alternando desde que empiezas una historia hasta que la misma deja en cierto modo de pertenecerte, cuando se publica y los lectores la hacen suya.

Una palabra para cerrar esta entrevista, que resuma este proyecto.

Expansión.