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Entrevista a:


Luis Leante

Luis Leante

Autor de El criador de canarios

Luis Leante nació en Caravaca de la Cruz (Murcia) en 1963. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Murcia, actualmente trabaja como profesor de latín en un Instituto en Alicante. Su carrera literaria comenzó en editoriales pequeñas abriéndose paso poco a poco. En 1996 publicó con nosotros el libro de relatos El criador de canarios. Once años después su vida dejó de ser anónima cuando se convirtió en el Ganador del X Premio Alfaguara en 2007 por su libro Mira si yo te querré. Actualmente sigue escribiendo y cultivando los géneros de la Literatura.

¿Qué leías cuando tenías 16 años?

A esa edad descubrí la literatura latinoamericana y comencé a leer a García Márquez, Vargas Llosa y otros. De lengua extranjera recuerdo a los 16 años la impresión que me causó Albert Camus con su novela El extranjero. De los escritores españoles descubrí en aquellos tiempos a Cela y a Juan Marsé.

A esa edad, ¿a qué escritor querías parecerte?

En realidad, habría sido muy pretencioso por mi parte querer parecerme a alguno de esos autores. Mi literatura por entonces se parecía más a los escritores juveniles que había leído desde muy niño, como la inglesa Enid Blyton.

Y ahora, ¿querrías parecerte a alguien?

Ahora trato de no parecerme a nadie, aunque uno es el resultado de lo que lee. Y yo he leído bastante. Después de muchos años, mi mayor influencia — reconocida — es de los escritores grecolatinos. Pero estos clásicos son tan desconocidos para la mayoría que casi nadie la percibe.

¿Crees que escritor se nace o se hace?

Las dos cosas. Creo que hay que tener curiosidad, cierta sensibilidad para captar cosas a tu alrededor y la necesidad imperiosa de contarlas. El resto es trabajo de años.

¿Qué te afecta más, la opinión que sobre tu obra tiene la crítica, el público o el editor?

El público es lo más importante para mí. Pero lo cierto es que para llegar al público hay que convencer primero al editor. La opinión de los críticos no me es ajena, pero yo no escribo para ellos.

¿La vida privada de un autor debe influir en el juicio que se hace de su obra?, ¿lo personal es político?

Si fuera así, grandes escritores como Céline no deberían haber pasado a la historia de la literatura. Hay que separar al autor de la obra. Por suerte, no son la misma cosa. Siempre he dicho que los libros tendrían que publicarse sin el nombre del autor. Eso haría que los lectores fueran más objetivos al no conocer ningún dato del escritor, y al mismo tiempo serviría para que el 75% de los autores se dedicaran a otra cosa menos anónima.

¿Desde la literatura, cuánto puede cambiarse el mundo?

Creo que poco. Más que cambiar, se pueden sacudir las conciencias y hacer pensar a quien es un poco perezoso. Por desgracia, el mundo está en manos de descerebrados que no quieren soltarlo ni para secarse el sudor de las manos.

Existe una estrecha relación entre las apariciones de los escritores en los medios y las ventas de sus libros. ¿Hasta qué punto esto convierte el mundo de la literatura en una farsa?

La literatura con mayúsculas está por encima de todo eso. La vida moderna se ha convertido en una especie de show retransmitido en directo las 24 horas del día. Lo que no sale en los medios no existe. O eso parecen creer algunos. Esa literatura mediática no es más que una parte de la literatura. Luego está la literatura hecha para perdurar, aunque sea minoritaria. La gente tiene derecho a escoger lo que prefiera. Y el escritor tiene el mismo derecho de escribir lo que le dé la gana y promocionarlo como quiera. Más que una farsa, la promoción mediática de algunos escritores a veces se convierte en una pantomima.

¿Te molesta participar del circo mediático?

Me molestaría estar continuamente en los medios. Pero no es así. Yo promociono mi novela durante un tiempo y luego desaparezco de la vida pública. Eso no me molesta. Entiendo que es necesario en el mundo en que nos desenvolvemos.

¿Lo harías si no hubiera dinero de por medio?

Lo he hecho durante veinticuatro años sin dinero por medio. Ahora que hay dinero lo hago también. Para mí no hay ninguna diferencia.

¿De qué te salva escribir?

De la locura y de algunas cosas que me rodean y que no me gustan: la mezquindad, la mentira, la injusticia y algún que otro hijo de puta (de género masculino y femenino).

¿Qué te han parecido las diferentes experiencias de Ópera Prima en las que has participado?

Los años en Ópera Prima fueron de los mejores, literariamente, aunque también de los más duros porque costaba mucho trabajo abrirse paso. Conocí a mucha gente interesante. Aún recuerdo una presentación en un mercado de abastos de Madrid rodeado de lechugas y tomates, junto a otros escritores, respondiendo a las preguntas de los periodistas con una coliflor en la mano. Fueron tiempos divertidos y enriquecedores.

Ahora que conoces cómo trabajan los grandes grupos, ¿repetirías con un sello pequeño?

Por supuesto. Hasta hace un año, he pasado toda mi vida literaria en sellos pequeños. Todo lo que conozco del mundo editorial es gracias a ellos. Yo también he sido editor en un pequeño sello y sé lo duro que es mantenerse. De los grandes grupos sé muy poco todavía. Siempre he publicado con quien tenía interés en publicarme, sin muchas posibilidades de elección.