• Luis Antonio de Villena (incluído en la antología Aldea poética III - Haiku)

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  • Luis Eduardo Aute (incluído en la antología Aldea poética II - Poesía en acción)

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  • Paula Izquierdo (Incluída en la antología Lavapiés- Literatura mestizaje)

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  • Alicia Huerta - Delirios de persecución

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  • Javier Gutiérrez - Lección de vuelo

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  • Joaquín Simón Martínez - 1957

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  • Espido Freire (Incluída en Lo del amor es un cuento II)

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  • Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus

    Agustín Fernández Mallo - Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus


Entrevista a:


Rocío Ordóñez

Rocío Ordóñez

Autora de Leyendas para una noche

Rocío Ordóñez nació el 2 de marzo de 1963, en Madrid. Desde pequeña la lectura ha sido para ella un vicio, y escribir, una necesidad. Ya con apenas 14 años redactó su primera novela de aventuras, pequeños relatos y alguna poesía; pero, a partir de entonces, sobre todo, impresiones sobre lo que sentía. Ha escrito relatos, novelas cortas, poesía, dos novelas, varios guiones de cine y tres obras de teatro. Una de ellas, Cosas de mujeres o Y nosotras también, sobre la Fiesta Hortelana, fue grabada por TVE para incluirla en la serie Cuadernos de Paso. Leyendas para una noche, un libro de relatos para jóvenes

publicado recientemente por edición personal, es su más reciente obra.

Los escritores comenzáis desde momentos muy diferentes de vuestras vidas ¿Qué os impulsa a apartaros del mundanal ruido para rellenar un folio en blanco?

Quizás buscamos en la escritura un mundo diferente, poder disfrutar de historias que, en nuestra vida normal, jamás viviríamos. Yo he sido siempre una lectora compulsiva, necesito leer como otros, respirar, pero un día, muy jovencita, descubrí el placer de soñar mis propias historias. Me encerraba en mi habitación, cerraba los ojos, y me inventaba un mundo, a veces quería ser viajera, otras, guerrillera, viento, delfín o golondrina. Pero mi memoria me juega malas pasadas, me costaba trabajo avanzar en la historia, y vi que era mucho más fácil ponerlo en un papel.

Es increíble la imaginación que viertes en tu obra. ¿Qué te lleva a alejarte así de la realidad?

En Leyendas para una noche lo imaginativo es la situación, pero los sentimientos de los personajes son muy reales, muy humanos. La imaginación es tan necesaria... ¿Qué es un niño sin imaginación? Es lo que nos diferencia de los animales, lo que nos ha hecho avanzar y tomar conciencia de lo que somos y lo que podemos ser. De joven pensaba que mi vida era aburrida, tengo mucho escrito en donde ansiaba que pasara algo, no me importaba si bueno o malo (relativamente, claro). Quería vivir intensamente. Ahora puede que lo esté consiguiendo, mi vida se llena de vida, tengo miles de sueños, sentimientos, ilusiones, pero sigo gozando de imaginar para sentir.

¿Cómo es tu proceso de escritura?

Empecé a escribir como un proceso de encontrarme a mí misma. No tengo reglas fijas. Unas veces sólo comienzo a escribir y me dejo llevar, otras antes de empezar tengo clara la trama, pero siempre me sorprendo del resultado. ¿Eso lo he escrito yo? Hay veces en las que una idea o un sentimiento se hacen tan fuertes que no te queda más remedio que coger un papel o un ordenador y descargar todo en él. Pero también conozco el placer de escribir, cuando las palabras van surgiendo creando mundos y sensaciones, porque los gozos, y el sufrimiento también, se sienten como tuyos. El profesor de un taller de escritura me decía hace unos días que el crear y hacer vivir a los personajes es un trabajo que te deja exhausto, porque te pones en la piel de cada uno de ellos, los vives. Y luego, al releerlo, es una gozada. Te parece increíble que eso haya salido de tu imaginación. En el fondo sientes como reales los mundos que inventas. Siempre llega un momento en el que los personajes toman el mando, y tú sólo escribes aquello que su propio mundo les dicta. Entonces no puedes dejar de escribir, no puedes abandonar a los personajes en una situación que se va desarrollando de forma libre, independientemente de la voluntad del escritor.

¿La inspiración existe o es sólo un invento de los escritores para sentiros especiales?

La inspiración existe, pero casi siempre lo mejor aparece cuando te pilla trabajando. Hay algo mágico en coger un papel y un bolígrafo, o en abrir una página de Word en blanco. Aunque no tengas nada previsto, algo siempre sale. Sólo es empezar y va surgiendo todo. Pero también hay momentos especiales, en los que estás deseando dejarlo todo para poner en el papel una idea. Me pasa mucho, por ejemplo, las noches de luna llena, hay una energía especial. O cuando sientes un dolor. Hay quien sólo escribe cuando está muy mal, pero si lo intentaran cuando se sienten bien, seguro que también escribirían cosas preciosas.

¿Qué libro te llevarías a una isla desierta?

¿Un libro? Me llevaría miles, todos los que aún no he leído. Si tuviera que elegir solo uno... un libro en blanco, para escribirlo yo.

¿Qué libro condenarías al fuego?

Para mí todos los libros son sagrados, en todos hay magia y pedacitos de su autor. Nunca quemaría un libro.

Hace poco pusisteis en marcha la asociación cultural Las Palabras Escondidas ¿Cómo surgió la idea?

Todo vino por la publicación del libro. Una de las opciones era hacer una presentación en el centro cultural de Villa del Prado, donde vivo hace más de veinte años. Susana Herrero Gásquez, la autora de La Ventana del Ángel, fue la que me animó a publicar con vosotros. En parte por mi propia timidez, en parte por agradecimiento, le propuse que hiciéramos una presentación conjunta. Luego se lo propusimos a otro amigo, Manuel Díez Orzas, que había publicado un libro de poesía, encontramos a Javier Fernández, otro chaval muy joven que había publicado varios libros juveniles de fantasía, y pedimos ayuda al grupo de teatro Armonía para la presentación.

Escribí unas frases sobre la cultura escondida que había en el pueblo, que encontrábamos por todas partes gente que escribía, pintaba, que recordaba tantas cosas de antes que con el tiempo acabarían perdiéndose, y de pronto surgió la idea: ¿Y si hiciéramos una asociación cultural para recuperar y disfrutar de todo lo que hay, escondido, en cada uno, para sentirnos orgullosos de nosotros mismos como pueblo? Lo propuse y así lo hicimos. Llevamos casi siete meses reuniéndonos cada semana en tertulias literarias, preparando proyectos y actividades, y cada día estamos más ilusionados. Muchos de nosotros hemos encontrado en la asociación una forma de disfrutar, de crear, de convivir con un ambiente increíble que cada vez atrae a más gente a apuntarse. Ya somos cuarenta, y hemos hecho muchas cosas.

Lo primero fue la presentación de los libros, con la que llenamos el teatro, tenemos que agradecer la colaboración de Antonio Pastor Bustamante (editor de Edición Personal), que nos dio una interesante charla sobre el mundo editorial, cada uno de nosotros fue presentado por una persona que nos conocía bien. Hicimos un recital de poesías escritas en Villa del Prado, a cargo del grupo de teatro, acompañadas al piano, un concurso de poesías para niños... fue muy bonito. Después hemos hecho talleres de relajación, organizamos una noche mágica de San Juan, con hoguera, cuentos, conjuros, queimada, sacerdotisas y druidas celtas, bendición a los enamorados (hicimos felices a más de cincuenta parejas de todas las edades) danzas del vientre, malabarismos, pintura de caras a los niños, música en vivo, y fuegos artificiales con el fondo de música gallega. Una gozada.

También hemos hecho un taller de pintura al aire libre, y estamos preparando talleres fijos de pintura y escultura, de casitas de belenes, de danza del vientre, excursiones por las fuentes antiguas acompañados de poesías y de una mochila con merienda. Talleres de cine y de teatro, etcétera. Pero lo que nadie quiere dejar de hacer son las tertulias de los viernes, para seguir impulsando la creatividad de todos, que no tengan miedo a escribir, a participar. No sabéis de lo que son capaces esas personas que te dicen «Yo no sé, nunca he escrito una poesía».

¿Qué te comentan las personas que leen tu obra?

Siempre me dicen que les ha enganchado y no han podido dejar de leerla hasta el final. Yo siempre les pregunto que cuál de las tres historias les ha gustado más. La mayoría me dice que Yenisei, otros que la mejor escrita es Dul-bilidú, y algunos, muy pocos, que les ha encantado El Cuentacuentos, que es mi preferida. Es curioso.

Es bonito cuando una madre viene a tu propia casa a pedirte el libro porque la amiga de su hija lo ha leído y le ha gustado tanto que su hija no deja de darle la tabarra para que se lo compre, o que un director de orquesta a quien no conozco, culto y cosmopolita, le pide a mi hermana otro libro, y firmado, porque el que tiene le ha encantado, que está loco con el libro, que tiene una sensibilidad increíble, o que un grupo de jóvenes me pida que les haga un guión para hacer un corto sobre El Cuentacuentos.

¿Para cuándo tu próximo proyecto?

Estoy escribiendo la segunda parte de una novela sobre un amor imposible, la primera en la Revolución Francesa, ahora, en la segunda, me llevo a los personajes a través de España hasta Haití, donde verán que los problemas no se han quedado atrás sino que siguen junto a ellos. Con un enorme esfuerzo de documentación. Acabo de terminar la historia de mi padre, novelada, escrita desde el punto de vista de un niño que no entiende muchas cosas, como que fusilaran a su padre nada más empezar la Guerra Civil, las pillerías que son sólo una manera de sobrevivir, va creciendo y con él la historia del país. Cada vez que mi padre lee los borradores, llora.